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Ansiedad y regulación: no todo es individual

  • Foto del escritor: Daiana Agostina Sanchez
    Daiana Agostina Sanchez
  • 17 mar
  • 2 min de lectura

Actualizado: 25 mar

En los últimos años, la ansiedad y el estrés se han vuelto temas centrales en la vida cotidiana. Con frecuencia, se los aborda desde una mirada individual, centrada en qué hacer para sentirse mejor. Sin embargo, esta perspectiva puede resultar incompleta si no se consideran el contexto en el que vivimos y los vínculos que nos rodean. Ampliar la mirada implica reconocer que la regulación emocional no depende únicamente de recursos internos, sino también de las relaciones y entornos que habitamos, lo que habilita una comprensión más integral y humana de la ansiedad.

Esto se debe a que el sistema nervioso no responde solo a lo que ocurre en el mundo interno, sino también a las condiciones externas y vinculares. En este sentido, la regulación del estrés y la ansiedad no constituye únicamente un proceso individual, sino también relacional y social. Preguntarse por la ansiedad implica entonces interrogar los ritmos que sostenemos, las exigencias a las que estamos expuestos, los espacios de sostén disponibles y la calidad de los vínculos que nos acompañan. En otras palabras, implica pensar en términos de co-regulación.

En la actualidad, se promueve el aprendizaje de diversas técnicas de autorregulación, como la respiración, la meditación o el ejercicio, que pueden resultar herramientas valiosas. No obstante, con frecuencia se deja de lado un aspecto fundamental: la importancia del otro. Los seres humanos no aprendemos a regularnos en soledad: desde el inicio, lo hacemos en relación. La presencia de alguien disponible, que escucha, acompaña y brinda seguridad, también cumple una función reguladora. Por ello, no todo depende de “hacer algo” de manera individual, sino también de los vínculos que construimos y sostenemos.


En este marco, recuperar la dimensión relacional permite salir de la lógica de la autoexigencia constante y abrir la posibilidad de apoyarnos en otros, pedir ayuda y construir espacios donde la regulación no sea una tarea exclusivamente individual.

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